Ah, ¿no? · 25 julio 2010, 15:02
Madrid, 06.35 h. Voces tras una pared.
—¿Cómo puedes negarlo? ¿Cómo te atreves a negarlo? Me da igual lo que hagas con tu vida,¿me oyes? Me da exactamente igual.
—Pero...
—Me da igual que estuvieras con ella. No se trata de que estuvieras con ella...
—Es que yo...
—Vete a la mierda... mira, vete a la mierda... ¿Con quién te crees que estás, eh? ¿Quién te crees que eres? Te pasas todo el día con esos cuadritos que no compra nadie... Eres un débil, un inútil. Me importa una mierda que estuvieras con ella...
—Vale ya. Déjalo...
—No te importan mis sentimientos.
—Yo...
—No, nada de yo, no te importan mis sentimientos.
—Claro que me importan; estoy intent...
—¿Estuviste con ella y te atreves a decir que mis sentimientos te importan?
—¿Cómo quieres que te diga que... ?
—¡A la mierda! Mira, esto se ha acabado, no quiero saber nada más de ti. Adiós.
—¿Cómo?
—Que adiós, que me voy. Haz lo que te dé la gana, acuéstate con quien te dé la gana. Yo me largo, ¿me oyes? Me largo.
—Espera un...
—¿Cómo has podido? ¿Cómo?
—¡Si ni siquiera la conozco!
—¿Que no la conoces?
—No he visto a esa mujer en mi vida...
—Qué hijo de puta, qué...
—Te digo que...
—¿Qué dices? ¿Ahora dices que no la conoces? ¿Es eso lo que dices?
—Sí.
—¿Y entonces?
—¿Entonces?
—Si no estuviste con ella, ¿con quién estabas?
—¿Cuándo?
—Ayer. Ayer por la noche...
—Con nadie... Estaba solo, aquí, pintando...
—Claro, pintando, estabas pintando. Vete a la mierda, ¿me oyes? Vete a la puta mierda. No te importan mis sentimientos. Te abro mi corazón, intento llegar a ti y... No se puede hablar contigo, nunca puedo hablar contigo.
—¡Pero si no he estado con nadie!
—¿Y ahora me gritas? ¿Me gritas? ¡Cabrón, desgraciado... !
—¡No te estoy gritando, cojones! Sólo digo..
—¡Joder!
—¿Puedo decir algo?
—¿Y qué vas a decir? ¿Qué tienes tú que decir?
—Que no estuve con nadie. No sé de dónde has sacado...
—¡Y a quién coño le importa si estuviste con ella! ¿Por quién me has tomado, eh? ¿Que te has acostado con ella... ? ¡Imbécil! ¡Yo me he acostado con más tíos de las que tú te puedas tirar en diez vidas!
—¿Cómo que te has... ?
—¿De verdad crees que estoy así por eso? ¡Pues, no! ¡No es por eso!
—Ah, ¿no?
—No me entiendes. No entiendes mis sentimientos.
—Pero...
—¡Adiós!
Madrid, 06.42 h. Portazo.
— Jesús Gómez Gutiérrez
Comentarios
Se te olvida, para que resulte más sangrante, y verídico, mostrar un poco del futuro, una conversación muchos años después en la que ella le dice esto a su amiga
“uy, yo una vez estuve enrollada con un pintorcillo; lo dejé porque el cabrón me engañaba con todas”
o bien esto otro
“uy, yo una vez estuve enrollada con un pintorcillo; lo dejé porque era muy sosito, yo necesitaba algo que él no podía darme”
pero nunca
“yo una vez estuve enrollada con un pintorcillo; lo dejé, y aún no sé por qué. Era un buen chaval y le hice un putadón: yo era muy inmadura entonces. Me comporté como una gilipollas”.
Contra nuestra tonta idea de justicia, la realidad nunca se muestra complaciente. El gilipollas nunca llega a reconocer que lo fue, nunca hay arrepentimiento. La culpa siempre fue del otro. Del otro.
— Kaplan · 25 julio 2010, 16:27 · #