La sentencia de Charasse · 3 julio 2008, 03:03
Pierre Charasse, embajador de Francia en Perú, afirma que la UE ha cometido un error con la directiva de retorno al «no tener en cuenta la sensibilidad que hay sobre esta cuestión en América Latina». Comparto su opinión, aunque cambiaría algunos términos: donde dice no tener en cuenta, dígase despreciar; donde pone sensibilidad, póngase demagogia; y donde añade esta cuestión, especifíquese cualquier cosa que sirva para hacerse el ofendido. Sería más exacto. Pero vayamos por partes.
1. Si la diplomacia es el servicio de un Estado en sus relaciones internacionales, el error de la UE no es uno sino dos. El primero es el implícito en la sentencia de Charasse: no ha explicado bien el contenido de la directiva, incluido el subtexto de las intenciones; el segundo, el explícito: las peculiaridades de la política latinoamericana. Y me temo que gran parte de la culpa le corresponde a la diplomacia española, por ser ésta la más interesada en AL y la de objetivos más razonablemente éticos. ¿Cuánto tiempo tardó en darse por enterada y actuar? No es la primera vez que el Gobierno de Zapatero confunde los códigos de la Unión con los códigos de los gobernantes americanos. Ni es la primera vez que se confirma la necesidad, urgente, de aumentar los recursos de Asuntos Exteriores.
2. La declaración de los gobiernos del Mercosur ha sido, dentro de lo que cabe, seria. Pero fuera de las declaraciones oficiales, en los pasillos, en las ruedas de prensa, en los mítines que por estas cosas de la globalización se oyen y se leen hasta en el último rincón del planeta, seguimos con lo mismo. Y aquí hay un factor que en AL no se valora como se debe. A largo plazo, las exageraciones, el victimismo y las mentiras son irrelevantes en las relaciones entre Estados; el interés impone su lógica incluso a través de barbaridades como afirmar que la UE persigue a los inmigrantes latinoamericanos o como llamarnos xenófobos a todos los europeos. Sin embargo, los Estados y la calle son hechos diferentes. La calle no es tan flexible; se cansa y termina por retirar lo único que tiene, un capital de cierta envergadura: el afecto.
3. Sé que entre nosotros quedan adictos a las fuentes originales, y los amigos de The Paparanda Tribune nos lo han puesto muy fácil: Texto íntegro de la directiva de retorno. Pero si se buscan interpretaciones, recomiendo el pro de Ignasi Guardans y Carles Campuzano (CiU) y el anti, que es respuesta al anterior, de Monica Frassoni (Verdes). Lástima que ninguno se atreva con la pregunta que sigue flotando en el ambiente: ¿Qué cuentas ha echado el Gobierno de Zapatero? Paso atrás para dar dos adelante, se insinúa; y un colega, más diplomático que yo, menciona una palabra ya aparecida en estas líneas, subtexto (en calidad de anexos invisibles o de estrategia finísima). Quizás. Pero en lo que se puede ver, que es de lo que podemos hablar, sólo hay dos cosas: una norma que mañana nos podrían aplicar aquí, en Europa occidental, y otra derrota simbólica frente al capitalismo salvaje del este.
Publicado originalmente en el diario La Insignia, de España.
Madrid, 3 de julio.
— Jesús Gómez Gutiérrez
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