Afuera · 8 febrero 2012, 14:43

«Se buscan pasos.»

Televisión · 31 enero 2012, 19:36

«Te están sacando los ojos.»

Medios y carencias · 10 diciembre 2009, 01:57

Dudo que la huelga de hambre de Aminatu Haidar contribuya a liberar el Sáhara de la ocupación marroquí, pero podría tener una alguna consecuencia positiva, también para los saharauis, si contribuye a una reflexión seria, no coyuntural, sobre lo que se espera de la política exterior española y sobre los medios que se ponen a su disposición. Por motivos obvios, España esta obligada a forzar sus posibilidades actuales; no debería permitirse el lujo de mantener a la opinión pública en la ignorancia.

La causa de los saharauis tiene pocos adeptos y demasiados enemigos importantes. A su favor estamos los españoles y nuestros Gobiernos, en mayor o menor medida; en su contra, Marruecos, la inoperancia de la ONU, Francia, EEUU, el desinterés de casi todos y, muy particularmente, el cinismo de la Liga Árabe y la Unión Africana, que no quieren saber nada de imperialismo y colonialismo cuando los imperialistas y los colonialistas son países árabes y africanos. En tales circunstancias, es lógico que el Polisario abuse de los pocos triunfos que le han repartido; si España es su principal apoyo y el único país de la zona donde sus reivindicaciones cuentan con el beneplácito general, también debe ser el centro de su estrategia. Razón de más para no tirar piedras sobre su propio tejado.

Entre tanto, el apoyo a Haidar en nuestro país corre el riesgo de convertirse en un disparate. La derecha y los sectores más mesiánicos e irracionalistas de la izquierda cargan las tintas contra el Gobierno y mienten al afirmar que puede hacer mucho más; los primeros, porque entienden perfectamente los límites de nuestra diplomacia y buscan votos en el chantaje del régimen marroquí; los segundos, porque ni están en este mundo ni se les espera: exigen una presencia internacional firme, con más influencia, más capaz de hacer frente a los poderosos, y al mismo tiempo rechazan las políticas y los medios que serían necesarios no sólo para alcanzar dicha presencia, Ministerio de Defensa incluido, sino para impedir que la seguridad del Estado se disuelva en un tablero extraordinariamente difícil.

No se trata de justificar los errores de este Gobierno, sino de afrontar los problemas con sentido de la realidad. Las carencias de nuestra política exterior no son de hoy; responden a las debilidades de un sistema económico injusto, desigual, que mantiene al país por debajo de sus posibilidades y fabrica una sociedad a su medida; no es casual que los españoles exijan tan poco a sus gobernantes en el plano interno y pidan lo imposible en el externo: es el subdesarrollo cultural del franquismo, que asoma por las costuras. ¿España puede hacer más? Sí, pero no esta España ni en estas condiciones. ¿Podemos volver a 1975 y hacer lo que se debió hacer entonces? No, pero deberíamos aprovechar la ocasión para librarnos del exceso de demagogia. Por nosotros mismos y por el Sáhara.

Madrid, diciembre.


AI: Petición al Gobierno de Marruecos


— Jesús Gómez Gutiérrez


Comentarios



Ayuda Textile

Limpieza · 18 enero 2012, 23:53

«Como las ilusiones son líquidas, el suelo de este hombre está encharcado hasta más allá de la suela de las zapatillas, que son de baloncesto y cuya lona se empieza a oscurecer.»