La paradoja de la abundancia · 03:41
«230 millones de personas, el 44% de la población; o si se sube el listón hasta el día a día de la indigencia, 96 millones. Bernardo Kliksberg, asesor del Banco Interamericano de Desarrollo y de la ONU, lo denominó «pobreza paradójica». Naturalmente se refería al contexto, la pobreza inserta en la abundancia, la pobreza en países ricos, porque su origen no esconde paradoja alguna: hablamos de América Latina, la región mundial con los niveles más altos de desigualdad en la distribución del ingreso.
»A izquierda y derecha, los mitos políticos equivalen a un juego de velos que retrasa, disfraza, confunde. Las causas pasan a ser efectos y viceversa. Es lo que sucedió hace unos años con la influencia del FMI; sus resultados fueron tan negativos que se confundieron los términos y, símil mediante, se responsabilizó a los buitres de la existencia del cadáver. Pero el asesino era otro. Lo mató un modelo económico centrado en la exportación de recursos naturales y, por supuesto, en las necesidades y esclavitudes de sus beneficiarios.
»Según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Chile, Uruguay y Costa Rica son los únicos países donde la pobreza extrema se ha reducido a niveles inferiores al 10%. Ninguno de los grandes, que todos tenemos en mente, baja del 20%. Y para colmo de ironías, los peores índices relativos desde la firma de los objetivos del milenio corresponden al mayor productor de petróleo y al principal productor de alimentos de la zona, Venezuela y Argentina, respectivamente. Adivinen por qué.»
Texto perteneciente a la columna América, del diario Público (España, 20 de octubre).
— Jesús Gómez Gutiérrez
Comentarios
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¿Qué decir de las hordas de desocupados que quedaron después de Martínez de Hoz, en 1976? Y siguieron desocupados: eran plomeros, soldadores, torneros de las fábricas que cerraron. Sus hijos ya no tuvieron buena educación (huelgas docentes y planes de asistencia poco eficaces). Sus nietos ya no saben lo que es trabajar. Y ahora es difícil conseguir un obrero especializado. Y todo beneficiado con el manto de corrupción que cubre los municipios, las provincias, la nación toda
— Mirta Garciarena · 23 octubre 2007, 21:57 · #
Tenés razón, Mirta, y ojalá el problema de los jóvenes y el trabajo se limitara a la falta de obreros especializados.
Yo diría que lo más grave es que no sólo nos hemos quedado sin gente con experiencia en su oficio, sino que tenemos un mercado laboral lleno de jóvenes que creen que es “normal” cobrar la mitad o más del salario en negro y tener jornadas interminables sin tiempo para comer.
Es lo que suele pasar cuando se lleva más de treinta años sin derechos laborales y más de sesenta con sindicatos amarillos: que hasta los inútiles sirven como esclavos.
— Carolina Broner · 25 octubre 2007, 19:12 · #