En cuestión de pasiones · 03:37

«Todavía no ha empezado la tormenta eléctrica, seguida de tromba de agua, cuando paso por el tramo de la Gran Vía que sustituyó casi toda la extensión de Jacometrezo y se llamó, alguna vez, Avenida de Pi i Margall. En el Palacio de la Música, al otro lado de la calle, retiran los cartelones de las que serán las últimas películas proyectadas y de otras más viejas que seguían debajo.» Seguir

— Jesús Gómez Gutiérrez

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Categorías · 20:23

En EEUU sobran los matices. Es lo que sucede con las categorías étnicas dominantes en sus ámbitos políticos, medios de comunicación, universidades, etc. Las hay simplistas: blanco o negro, como si todos los blancos y todos los negros fueran iguales y además no existiera el mestizaje. Las hay absurdas: blanco, negro o musulmán, como si el islam fuera un color de piel. Las hay cómicas, trágicas, inocentes y sospechosas, en fin.

Las primarias del Partido Demócrata ofrecen un ejemplo que ya es un clásico de las confusiones: voto blanco, negro o latinoamericano. EEUU siempre ha tenido un problema con los últimos; no puede asumir un grupo social donde se encuentra cualquier color y rasgo sin desencajar sus divisiones tradicionales, perfectamente separadas. Un blanco debe ser anglosajón y protestante. Un negro, anglohablante y protestante. Caben excepciones con los católicos, que a fin de cuentas son de la familia, pero no si se empeñan en tener caras e idiomas complicados.

Dentro de poco conoceremos el nombre del candidato demócrata a la presidencia. Clinton u Obama. EEUU se pregunta con qué color simpatiza más el latinoamericano medio, porque ya hemos quedado en que no puede ser blanco ni negro. Tal vez sea el momento de introducir otro factor: los programas electorales, las propuestas políticas. O terminaremos por preguntarnos si un hispano o un latino, como prefieran, puede ser mujer.



Publicado originalmente en el diario Público, de España.
Madrid, 9 de febrero.

— Jesús Gómez Gutiérrez


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La Tierra es una cárcel · 04:58

«¿Tiene futuro la ciencia ficción? Tiene tanto como nosotros, porque la ciencia llegó a la ficción para quedarse. Pero eso sólo es literatura, algo que ciertamente está por encima del fandom y de los momentos del propio mercado editorial. Género, subgénero, metagénero, llámenlo como quieran. Ninguna obra sobrevive por el género al que pertenece, sino por la calidad.» Seguir

— Jesús Gómez Gutiérrez

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