2800 símbolos · 02/03/2008

La historia de los rehenes colombianos no empieza ni termina con Ingrid Betancourt. Son miles de personas en manos de las FARC, el ELN y bandas de paramilitares y delincuentes comunes. Toda una industria del secuestro cuyas víctimas, según un estudio de la Fundación País Libre, ascienden a más 23.600 entre enero del año 1996 y junio de 2007. Del total, 1307 fallecieron durante su encierro. Y 2801, casi el 12%, siguen retenidas.

Hasta cierto punto es lógico que los medios de comunicación se centren en casos como el de la ex senadora y candidata a la presidencia. Su cautiverio ha sido detonante de movilizaciones nunca vistas dentro y fuera de Colombia, ha mostrado al mundo la verdadera cara de las FARC e incluso ofrece portadas con individuos como Sarkozy y Chávez. Pero la inmensa mayoría de los secuestrados se enfrentan a una situación distinta. No llaman la atención de la prensa, no merecen el interés de líderes extranjeros, no llegan a tener nombres y apellidos.

Durante mucho tiempo, las familias de los afectados y los defensores de los derechos civiles han estado solos. Eso empezó a cambiar el pasado 4 de febrero con las protestas internacionales contra las FARC, que se deberían emular el 6 de marzo con la iniciativa contra los crímenes de Estado y el IV Encuentro Nacional de Víctimas. De lo contrario se estará traicionando el ejemplo de la propia Ingrid Betancourt.



Diario Público (España). Madrid, 2 de marzo del 2008.


— Jesús Gómez Gutiérrez

/


Comentarios

  1. Una columna valiente para estos días, cuando Chávez vuelve a provocar conflictos y ahora sin máscaras, apoyando a las farc. Felicitaciones.

    — Armando · 3 marzo 2008, 18:08 · #

  2. Será, pero su periódico no se da por enterado y ahora publica a notorios amigos de los narcoterroristas. ¿Una de cal y una de arena como ustedes dicen en España?

    — Walter Siles · 3 marzo 2008, 19:40 · #

  3. Walter: Supongo que el periódico al que te refieres es el medio de comunicación donde apareció originalmente ese texto. Y es evidente, pero lo subrayo por si hiciera falta, que ni tengo relación alguna con lo que comentas ni desde luego estoy de acuerdo con ello. El único medio de cuya línea editorial soy responsable es, por supuesto, La Insignia. Y en La Insignia nunca daremos espacio a los que justifican dictaduras, desprecian los derechos humanos y alientan conflictos como el de Colombia. En cuanto a los demás, ciertamente son libres de ahorcarse con la cuerda que más les guste.

    Un abrazo,

    Jesús · 3 marzo 2008, 19:54 · #

Ayuda Textile