Cumbres de mayo · 10/05/2008

De las dos cumbres internacionales que animan este mes la vida política latinoamericana quedará un buen recuerdo. Por lo menos para los comensales, que se han puesto las botas en la de soberanía alimentaria organizada por el ALBA de Chávez y lo harán también, sin duda, en el encuentro de Lima con la Unión Europea. Lo cual es perfectamente lógico. No estaría bien que nuestros líderes políticos pasaran hambre.

Pero el capítulo de problemas y soluciones es harina de otro costal. La reunión del ALBA terminó como suele, con grandes dosis de demagogia y críticas razonables —aunque mal dirigidas y a veces hipócritas— al sistema de comercio. No es extraño que Óscar Arias, presidente de Costa Rica, se negara a suscribir el documento oficial. Lo raro es que el gobierno de uno de los mayores productores de petróleo del mundo (Venezuela) se atreva a pontificar sobre el precio de los alimentos y las injusticias del mercado. Al otro lado del Atlántico, como en todas partes, los grandes manipulan a los pequeños para obtener ventajas.

Lo mejor que se puede decir de la cumbre con la UE es que irán directamente al grano de lo que importa: el dinero. Nada más. Ni la Unión Europea ni América Latina están en condiciones de asumir el papel que deberían; hay demasiados intereses contrapuestos y demasiada incertidumbre en los dos bloques. Pero con ALBA o UE, hablar ya es un paso; y negociar, un triunfo.



Aparecido originalmente en el diario Público, de España.
Madrid, 10 de mayo del 2008.


— Jesús Gómez Gutiérrez

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