Definición de sorpresa · 8 de enero de 2009

Cuando abre el paquete, el hombre encuentra el libro; en la edición indicada y hasta del precio indicado (sin la etiqueta. El familiar directo cuida esos detalles): son las aventuras de un cura bajito de cara «redonda y obtusa como un budín de Norfolk» y ojos vacíos «como el mar del Norte». Pero aun siendo todo tan sabido que calma lo redundante, lo cual vale para el contexto y para el regalo encargado, esperado y leído mil veces con anterioridad, la realidad ya ha empujado la lógica hacia el asombro, el juego y, naturalmente, la sorpresa. Cómo no, si son Los relatos del padre Brown; y su autor, G. K. Chesterton.
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— Jesús Gómez Gutiérrez