La mirada de un guiri · 19:37

«Hasta las peores películas de Woody Allen tienen algo que las salva. Y Vicky Cristina Barcelona es de las peores. Regular tirando a mal, en el guión: pobre, sin tensión a ratos, insuficiente. Mal, en el contexto: Barcelona difuminada, Oviedo extraterrestre, España vanguardia o cañí.» Seguir

— Jesús Gómez Gutiérrez

Comentarios


Enterradla · 05:44

Cuando D., que es de mi familia, se presentó en el departamento adecuado de la institución adecuada de la capital de provincia pertinente con su hallazgo de objetos más o menos antiguos, lo cual quiere decir, porque estamos en España, que ninguno tenía menos de cuatrocientos años, lo miraron con cara de te parto la ídem, se acordaron de su madre y le ordenaron que los devolviera a la tierra. Era, y D. lo sabe tan bien como yo, lo mejor que se podía hacer.

Más de una vez he comentado que nuestros países tienen un problema. Con lo de nuestros países me refiero ahora a España e Italia; y con lo del problema, a la dificultad de gestionar un patrimonio histórico inabarcable con presupuestos de Estados medios. El turismo no sirve para tanto; por razones económicas fáciles de imaginar, pero también estéticas, se centra en núcleos urbanos y en conjuntos de cierta importancia o situados a distancias admisibles de los recorridos principales. Lo que no encaja en eso, que es muchísimo, se queda al margen. A no ser que pueda entrar en otras tácticas de salvamento (sedes públicas, sedes privadas por fiscalidad generosa, Paradores Nacionales, etc.). ¿Y el resto? Nos gusta creer que el resto es la historia habitada, cuidada por los propios vecinos, que vemos cada día. No. Aún queda un resto casi mayor, sin rentabilidad posible.

Ahora bien, el caso de hoy es diferente. No se trata de un castillo semiderruido, de cuatro columnas griegas o de una canalización nazarí en un pueblo de dos mil habitantes. Nota bene: se trata de Pompeya.

Acabo de leer que el Gobierno italiano ha declarado el estado de emergencia en la ciudad del Vesubio. Según el Corriere della Sera, tres décadas de negligencia estatal llevan camino de convertirla en un basurero y aseguran la pérdida anual de ciento cincuenta metros cuadrados de frescos. ¿Es que el Estado ni siquiera tiene dinero para mantener uno de sus mayores negocios turísticos? La pregunta es retórica, por supuesto. Todos sabemos lo que pasa en Italia; y los amigos italianos, mejor que nadie. Pero el problema está ahí. Como la solución más obvia, que cito a continuación, y la menos obvia pero más personal que cerrará estas líneas:

Si el Estado italiano no es capaz de cuidar Pompeya, el asunto debe pasar a instancias internacionales con capacidad de acción y de control de presupuesto, dado que las ayudas se evaporan con gran facilidad al entrar en contacto con la dolce vita. Pompeya no es italiana, Granada no es española, las pirámides no son egipcias, la Ciudad Prohibida no es china; lo único que es italiano, español, egipcio y chino es la suerte de vivir cerca de ellas y la suerte de tener, por ese mismo motivo, mayor responsabilidad que nadie. Pertenecen a la humanidad. Aunque la geografía las deje en fideicomiso de tal o cual país.

No tengo la menor duda de que existen mil y una formas de salvar el escollo sin apelar a palabras tan grandilocuentes como las anteriores. Humanidad. Responsabilidad. ¿Pero es lo justo? En la entrada del templo más famoso de la ciudad se conservan las estatuas de Apolo y de Diana. Por la postura del primero, sabemos que en algún momento sostuvo un arco y una flecha. Por nuestra postura actual sabríamos Roma y sabríamos toda nuestra historia aunque no la hubiéramos catalogado hasta la extenuación. Y digo esto: si sólo queremos Pompeya para ir de vacaciones, buscad las cenizas que habéis retirado en doscientos y pico años y enterradla. Todavía no la merecemos.



Madrid, 4 de julio.

— Jesús Gómez Gutiérrez


Comentarios

comentarios desactivados para este artículo

La ley · 06:53

«Bibiana Aído, ministra de Igualdad de España, ha anunciado un programa de prevención de la violencia contra las inmigrantes y de atención a éstas. Habrá que ver hasta dónde llegan los recursos, porque la voluntad política tiene poca descendencia cuando no va acompañada de los recursos necesarios.» Seguir

— Jesús Gómez Gutiérrez

Comentarios