En voz alta · 23 junio 2008, 05:08
1. Es noticia de prensa y afirma que el próximo congreso del PSOE rehabilitará a Juan Negrín López, científico, discípulo de Ramón y Cajal y maestro de Severo Ochoa; político, diputado por Canarias en las tres legislaturas republicanas, ministro de Hacienda, presidente del Consejo de la II República e hijo tan aventajado de la España regeneracionista que dirigió las obras de la Ciudad Universitaria de Madrid «sin percibir retribución alguna». Pero el verbo, rehabilitar, chirría un poco más que de costumbre: quien necesita habilitarse de nuevo o restituirse a su antiguo estado (RAE) es el propio Partido Socialista. Y hecho esto, quemar las páginas de la desmemoria y las leyendas negras.
2. La semana pasada, Javier López recordaba que los españoles «lo hemos aprendido todo» del modelo económico y social europeo, hoy sometido a la presión de la mayoría conservadora. Decir todo es, seguramente, decir demasiado; pero es verdad que hemos aprendido bastante y en aspectos cruciales. Tanto, por ejemplo, como para esperar que el Gobierno de Zapatero asuma el papel que le ha tocado en la Unión y sostenga el hilo de los Brandt. ¿Díficil? Por supuesto. Hay que estar ciego para no ver que la diplomacia de un país medio, casi único representante de la socialdemocracia en un mar de neoliberales y nacionalistas, tiene sus limitaciones. Pero eso no borra el trágala de la inmigración.
3. Lo de Castro era tan previsible que sólo sorprende la sorpresa. Al levantar las sanciones contra Cuba, la UE hizo algo peor que deslegitimar su cuento chino del cerco; le chafó una columna fácil, la de siempre con mucho imperialismo, y le obligó a otra más complicada: cómo se atreve la UE a levantarnos las sanciones (simbólicas, ciertamente) cuando aprueba leyes restrictivas contra los emigrantes. Y no es demagogia pura. Castro sabe que el levantamiento de las sanciones ha sido obra del Gobierno español y sabe que ese mismo Gobierno es, a pesar de sus cobardías, el principal valedor institucional de los emigrantes. Castro dispara contra Zapatero. Dice, en voz alta, que prefiere a los Bush y a los Aznar.
Nota al margen: No es un post scriptum al asunto de Irlanda, sino ampliación informativa por cuenta de J.H., que me envía los enlaces, y del magnífico Notes de Brussel•les. Ana Gomes, eurodiputada socialista, incide en la jugada de los neocon de EEUU: O referendo irlandês. Y Jean-Pierre Jouyet, secretario de Estado francés para Asuntos Extranjeros, recuerda que la UE «tiene enemigos muy poderosos y que disponen de medios financieros que no vienen de la propia Europa, sino de la otra orilla del Atlántico».
Madrid, 22 de junio.
— Jesús Gómez Gutiérrez
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