Debate sobre tallas · 17/07/2009

1. Luego, cuando el televisor enmudece, también desaparece la fascinación. Pero ahora hay comparecencia de la secretaria, que veo entera por vicio y por lo ya apuntado en la primera frase: placer político al sentirse vagamente representado y sobre todo, vaya, afinidad con el sentido del humor que declara la señora cada vez que insinúa una carcajada, una de verdad, clarísima, o una fingida pero tan buena que la financiación de las autonomías me parece el principio de El Satiricón.

2. Digo esto tras un café y como saludo tardío a la Semana Negra: El espacio natural del friquismo (lo siento, la k es de Maricastaña) no son las literaturas de género, sino lo que algunos llaman literatura blanca. Autores buenos y cochambrosos los hay en todas partes. También lectores. Y qué decir de los editores. Pero la creación es en primer lugar un juego, y en esto no hay mayor traición a la palabra escrita ni actitud más estrafalaria, ésa es la cuestión, que el mercado de la gran cultura con sus verduleros del yo y su pose aburrida, falsa y generalmente vacía.

3. Suena el clac de los dados en la mesa, lanzados para no perder la costumbre. As, as, as, rey, rojo. No significa nada, pero ya que el día ha empezado con el disparate de encender el televisor, le sumo otro y as, as, as, rey, rojo es el código que me lleva al bar de Fuencarral donde desayuno mientras los demás terminan de comer. Detrás de mí, la cocinera, una camarera y otra entidad del mismo sexo pasan de los hombres a la sociología y de ésta a las tallas, todo en voz alta. De hombres saben poco, a pesar de la edad de alguna, putón de pega; de sociología, un rato; pero el debate sobre las tallas ha sido impresionante. Bragas, pantalones, sostenes, vestidos, chaquetillas, blusas, corsets, corpiños, medias, zapatillas y hasta ligueros, todo mal medido y mal confeccionado mientras Fumachú fustiga a tres niños asiáticos en un sótano de Pekín.

4. Viaje a la prehistoria en una revista que me envían desde el otro lado del charco. Cuánto eco de palabras que ya eran frases hechas en 1799 y 1921, qué empeño en el error y en la imitación de pasados que ni siquiera se alcanzan a entender. El camino del infierno y etcétera, dice el refrán. ¿Construir la segunda independencia? Y la tercera en el siglo XXII y la cuarta en el XXIII y así sucesivamente hasta que la quimera y la chorrada conviertan la tragedia en ópera bufa.

Madrid, 13-16 de julio.


— Jesús Gómez Gutiérrez

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