Una noche · 17 de enero de 2009

1) Malasaña, dos chavales borrachos a la hora del cierre de locales para los que no pueden pagarse locales que no cierran. Están sentados en la acera, uno junto al otro, muy pegados. Cuando paso, me piden un papel y se lo doy: saludan, sonríen y sus zapatillas, que no son de marca, dicen quién, de dónde, por qué, cuál es el camino que dibujan. Es extraño, pero el tiempo no avanza ni retrocede.

2) Un amigo de Villaverde me ha hecho el mejor regalo del año después de Chesterton, a quien hace poco me refería para espanto de quien no entiende una mierda de literatura (ni de otras cosas): The rules of modern policing; edición (supuesta) de 1973; y de la mano del DCI Gene Hunt, que es decir mucho. Porque damas y caballeros, animales y criaturas varias, el cine de hoy se está haciendo en televisión. Y si no han visto Life on Mars, recapaciten.

3) Junto al portal, después de un cigarrillo que cae al suelo y antes de buscar las llaves, con la dificultad derivada de un exceso de ginebra, en el bolsillo izquierdo: Morena importante, de mi altura, que equilibra mi exceso mencionado con su exceso de egolatría, que es mira que mona soy, cuánto me ama todavía la ley de la gravedad, ríndeme pleitesía oh tú que abres esa puerta o cualquier otra. Porque soy, porque estoy, porque no eres como yo. (Carcajadas. Caballero andante te regala –y te parece Apolo- un mandril.)

4) Se enciende un ordenador, se reciben cartas, se encuentra una constante. Aburrida, por reiterada y estúpida; decepcionante, porque siempre te lo termina echando en cara tu mano derecha; irritante, sólo hasta que a fuerza de digestiones se vuelve divertido; triste, porque parece mentira que podamos ser tan idiotas; pero en todo caso, y como ya he dicho, constante: la afirmación de que la verdad no es un hecho (cuando lo es, y a veces lo es) sino algo que se debe callar, enterrar, asesinar incluso, en función de los intereses coyunturales de un partido, de una supuesta ideología, de una causa, de un clan, de una familia, etc. Pero lo siento: mentir es, siempre, en política al menos, venga de donde venga y por lo que venga, reaccionario.

5) Sábado 17 de enero del año 2009, cinco y media de la madrugada. Lectura de periódicos, un poco de trabajo, algunas respuestas y adiós.


— Jesús Gómez Gutiérrez

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