Ser derecha · 15/12/2007

»Evo Morales llegó a la presidencia boliviana con el objetivo de regenerar un país extraordinariamente desigual y de estructuras débiles, incapaces de sostener un Estado moderno. Su política de inversión pública, favorecida por el aumento de los ingresos procedentes de exportaciones (minerales y gas natural) y de las remesas de los emigrantes, que suponen entre el 6 y el 8% del PIB, empieza a dar frutos que ya se vieron el año pasado con la leve mejoría de Bolivia en el índice de desarrollo humano del PNUD.

»Sería lamentable que los errores en otros campos deshagan el camino. Sobre todo porque no se refieren a problemas importantes, sino con frecuencia a modas ideológicas y fundamentalismos de la mayoría oficialista. La aprobación del nuevo proyecto de Constitución, que sería la vigésima desde la independencia, lo resume perfectamente. Se supone que un texto constitucional es constatación simbólica del «contrato social» que rige la convivencia, pero el Gobierno ha despreciado ese hecho y en cierto modo se ha traicionado; sin integración, palabra clave en estas cosas, tampoco habrá justicia.

»Morales es capaz de asumir errores y actuar en consecuencia; lo hizo con su apresurada visión de las posibilidades económicas de Bolivia, lo hizo con sus salidas regionales de tono y debería hacerlo ahora. El resto, la demonización del contrario, la invención de confabulaciones, el intercambio de despropósitos, no es sólo una forma de dar alas a la derecha: es, en sí mismo, ser derecha.»



Texto perteneciente a la columna América, del diario Público. España, diciembre del 2007.


— Jesús Gómez Gutiérrez

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