Italia, España, Europa · 18/04/2013

No es un momento más en la política de un país; es un momento clave para el futuro de Europa y de la izquierda europea. Cuando el PD ganó por la mínima las elecciones italianas, se formó un coro internacional de críticos contra el Movimento 5 Stelle: sindicalistas del sindicalismo viejo, jóvenes políticólogos del laborismo británico, brillantes estrategas del columnismo progresista, ex comunistas reconvertidos en no sabe qué, verdes por la tolerancia, la gran familia socialdemócrata y, por supuesto, el gran rebaño de la derecha. Pero hace unos días, el líder del PD, Pierluigi Bersani, hizo lo que estaba cantado para todo el que tenga un poco de memoria y de capacidad asociativa: pactar con Berlusconi.

El candidato de los socialdemócratas italianos se llama Franco Marini; es católico, antiguo miembro de la Democracia Cristiana y ex ministro de un personaje de sombras, sombras y más sombras, Giulio Andreotti. Como también se podía esperar, el ala izquierda de Bersani despertó de su sueño autoinducido y se declaró en rebeldía. Docenas de diputados del PD ya han manifestado su intención de votar al candidato del M5S, el jurista Stefano Rodotà, diputado independiente del PCI en 1979 y uno de los autores de la carta de derechos fundamentales de la UE. Lástima que no lo vieran antes de coaligarse con los del puño y la rosa. Ahora, los votos de Silvio Berlusconi, Mario Monti, la mayoría del PD y la Liga Norte impondrán a un candidato de Bruselas y, de paso, destruirán los restos de los restos de la desconcertada y fundamentalmente estúpida izquierda tradicional.

El panorama español es distinto. A falta de un movimiento político rupturista, que en España será republicano o no será, la política está muerta. Si mañana se celebraran elecciones, el PSOE reuniría con el PP el 35% de los votos y se repartiría con ella el 90% de la Cámara; IU estaría contentísima de sus veintitantos escaños perfectísimamente inútiles y los experimentos en plan X quedarían en lo que son, nada. Pero tranquilos, que no cunda el pánico. El M5S, como Syriza en Grecia, existe. Millones de ciudadanos de las repúblicas italiana y griega han dejado de creer en los cuentos de hadas y se han puesto a trabajar. Tienen mucho por delante, incluido el futuro. Nosotros tenemos una monarquía y un récord mundial de manifestaciones que terminan en casa.

Madrid, abril.


— Jesús Gómez Gutiérrez

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