Mussolini tan dentro · 19/04/2013

El presidente de los socialdemócratas españoles en el Parlamento Europeo escribe en las páginas de El País; ha descubierto que la UE está enferma de «austeridad suicida» y, tras las críticas oportunas, que no incluyen ningún reconocimiento de la responsabilidad de los socialdemócratas, carga con todo tipo de descalificaciones contra un político actual. Extrañamente, es el único político que menciona; y si excluimos su apelación a Némesis, Dios y los savonarolas, que utiliza como sinónimo de «energúmenos», también sería el único nombre de ser vivo o muerto, real o imaginario. ¿De quién se trata? De Beppe Grillo.

El enfado de López Aguilar es comprensible. Sólo han pasado unas horas desde que un colega suyo, Pierluigi Bersani, volviera a demostrar que, cuando toca elegir entre reacción y progreso, la socialdemocracia elige siempre la reacción. La noticia no tuvo mucho seguimiento en España; los españoles son tan desafortunadamente autistas como el resto de los europeos; lo que no pase en su país o en su terruño, no importa. Pero incomodó y preocupó sobremanera en los salones donde se decide sobre la vida y la muerte de los ciudadanos. Si la socialdemocracia se hunde, la gente podría despertar. Italia, Grecia, Portugal en el filo y España, casi. A la mañana siguiente, Bersani había cambiado de caballo en mitad de la carrera y los López Aguilar hablaban de «marea de populismo», «demagogia vociferante», «populismo destructor», «populismo antipolítico» y, por supuesto, «antipolítica».

No será hoy, pero los italianos volverán a votar y podrán decir lo que piensan sobre la farsa que protagoniza el PD. Grotesco, indigno, despreciable; elíjase el calificativo para esta secuencia: Una coalición supuestamente progresista pacta con Berlusconi, propone a un democristiano como presidente y vota contra un candidato progresista; tras el escándalo, los líderes de la coalición se reúnen de noche y sustituyen al democristiano Marini por el democristiano Prodi, el hombre del euro y de la ampliación de la UE. Eso es «reformar a fondo» la democracia, según dice López Aguilar, cuyo grupo reventó ayer la moción de censura contra el gobierno derechista de Navarra. Llevan a Mussolini tan dentro que no lo notan. Puede que quieran terminar como él.

Madrid, abril.


— Jesús Gómez Gutiérrez

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