Elecciones en Argentina · 28 de octubre de 2007

«Hace unos meses preguntaron a Cristina Fernández sobre la ausencia de oposición en Argentina; la favorita en las presidenciales de este domingo respondió, poco más o menos, que eso de la oposición es un capricho de los europeos. ¿Amor por la dictadura? ¿Demagogia? Sólo lo segundo, en clave de un discurso que en los círculos americanos de la antropología pret-a-porter está de moda.

»Ninguno de los «movimientos nacionales» del continente ha logrado contaminar una sociedad hasta los extremos del Partido Justicialista; pero las carencias del sistema político argentino son menos excepcionales de lo que parece. Si es por distorsión, el mayor peronista americano no es militante del PJ o subsecciones; se llama Hugo Chávez y es inventor del «socialismo del siglo XXI», para confusión de un sector poco avispado de la izquierda. Si es por palabrería, habrá que recordar que no hay palabras sin contexto. Lula menta a Dios cada semana, García clama a los cielos y el líder venezolano se sienta a la derecha del Padre cuando no graba rancheras.

»Descontado el folclore, asoman los hechos. El Gobierno actual no es ajeno a la ausencia de oposición. Kirchner empezó su mandato con una promesa regeneradora, «transversal», y ha terminado por enquistar debilidades tradicionales y apoyarse en el nacionalismo. Mercosur, Uruguay, hasta las Malvinas. Como afirma el historiador Vicente Palermo en Sal en las heridas, Argentina necesita más republicanismo y menos identidad nacional. Cristina Fernández, que no es precisamente una recién llegada a la política, debería recordarlo.

Texto perteneciente a la columna América, del diario Público (España, 27 de octubre).


— Jesús Gómez Gutiérrez


Si les gusta lo que leen


/