Victoria · 26 de marzo de 2012
Domingo de elecciones y lunes de análisis. Viendo las portadas de los periódicos, cualquiera diría que ha pasado algo; pero ya van tantos algos como éste que hasta las propias portadas mienten con un poso de nostalgia. Victoria. Narices. En los porcentajes sobre voto emitido, todo es crecimiento. Y si no es crecimiento, es estabilidad. Y si no es estabilidad, es trasvase. Y sea lo que sea, es espejismo: Andalucía 40, 39, 12; Asturias 32, 24, 21, 13. Vale para participaciones imposibles del 100% y para participaciones improbables del 1% y una mosca.Lentamente, la abstención se va acercando a la mitad del censo. Quien quiera saber qué ocultan los porcentajes de 40, 39, 12 o 32, 24, etcétera, que alcance una calculadora y añada la abstención. Mayorías que son minorías y minorías que son casi nada. Entre nosotros, gentes de izquierda, se enfatiza que la derecha perdió el sur y estuvo a punto de perder el norte. Bravo. Aplaudamos a rabiar. Mientras el capital destruye la democracia y los derechos económicos que se habían conseguido, la izquierda política ofrece organizaciones incapaces de sumar, en conjunto, mucho más del 25% del electorado. ¿Qué tendremos mañana? ¿Victorias de 11 a 10? ¿Derrotas de 6 a 7?
Hace unas horas, en Avenida de América, una chica recién llegada de Bilbao buscaba gente para compartir un taxi. Eran las tres de la madrugada, sin Metro, sin casi autobuses. Como no tenía dinero suficiente y nadie iba hacia su destino, cogió sus dos maletas y empezó a andar. Plaza de Castilla queda muy lejos; sobre todo con frío y de noche. Pero es lo que se hace cuando no te dejan otra opción. Caminas y te vas. En la realidad de un Madrid vacío y en la realidad de una política vacía.
Madrid, marzo.
— Jesús Gómez Gutiérrez
Haciendo Hacienda / Las paredes