Palabras viejas · 22 de octubre de 2012

Dicen que los socialistas se hunden. Gran sorpresa; como que el 31 de diciembre va después del 30 o que a cada cerdo le llega su San Martín. Pero la realidad es algo más corrosiva. No son los socialistas los que se hunden, sino todas las formas de hacer izquierda de espaldas al problema de España, que no es una crisis puntual, sino el marco entero de la segunda restauración borbónica. Irrumpe AGE, pisando los talones al PSOE: por buscar la República. Crece Bildu: por rechazar el marco.

Ahora llega el turno de las plañideras y los especialistas en humo. Nos equivocamos de mensaje, de corbata, de falda, de campaña publicitaria, de periódico. Quizás con otro candidato. Tal vez con una mujer. O si no hubiera llovido. O si la condición humana. Y así, ni siquiera se reconoce que hasta la peor noticia del día, el triunfo del PP en Galicia, es consecuencia de uno de los muchos fraudes del régimen, la ley electoral. ¿Tan mal se llevan con las matemáticas? No; se llevan mal con lo que implicaría llevarse bien: romper la baraja y empezar a trabajar por la democracia que su transición política nos robó.

Pero basta de palabras viejas. Ya nos conocemos. Si la República les parece imposible, un sueño, una salida por la tangente, enciendan el televisor y esperen a que los reformistas de la nada y los revolucionarios de la nada reinventen y anuncien el Estado social. Eso es pragmatismo. Realismo puro. Cultura política de alto nivel. Para que luego se burlen de los votantes de la derecha porque se entierran solos con sus prejuicios, su ignorancia y su cobardía.

Madrid, octubre.


— Jesús Gómez Gutiérrez


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